Esta noche he tenido un sueño: nuevos modelos empresariales acaban con la crisis. Déjenme que se lo cuente.

Esta noche he tenido un sueño

Serían las dos de la madrugada cuando, en la oscuridad de mi habitación, noté que algo o alguien rodeaba mi cintura y empujaba hacia arriba con fuerza. Sorprendido, entre sueños, percibí que me despegaba de la cama y me dirigía hacia el techo. Cuando pensaba que me golpearía con él, pude sentir en mi piel la textura del cemento al atravesarlo sin dificultad y cómo se rasgaba el pantalón del pijama. Cerré los ojos esperando a recobrar la cordura cuando al abrirlos de nuevo y girar la cabeza hacia abajo, atónito, vi alejarse mi ciudad cada vez más rápido. En pocos segundos reconocí mi país, Europa, la Tierra.

Grité y no me escuché. Quise respirar profundamente y no pude. Sin embargo, no me ahogaba, no sentía frío, estaba asustado. Movía mis extremidades intentando desacelerar pero cada vez veía la Tierra más pequeña. Intenté serenarme y buscar una explicación racional a lo que estaba sucediendo. Descarté el sueño consciente. Y un escalofrío recorrió mi cuerpo al optar por la muerte como explicación. Sí, eso es. He muerto y me dirijo a … ¿a dónde me dirijo?. Aún me asusté más.

Ya no veía la Tierra. Nuestro Sol no era más que un tenue punto de luz que también desapareció. Miré hacia la derecha y me sorprendió la inconfundible forma espiral de la Vía Láctea y, junto a ella, otras galaxias. De repente todo fue serenidad y supe que me había parado, que permanecía en equilibrio.

Entre tanta belleza, fui consciente de mi soledad, de la imposibilidad de compartir lo que me estaba sucediendo. Entonces, me pregunté si el sentido del sueño era tomar consciencia de que todos los seres vivos, incluidos los humanos, existen y viven por las relaciones que crean con los de su especie y con el resto de las especies. ¿Son estas relaciones las que explican todo lo que sucede en nuestro planeta?.

En ese momento, y desde la lejanía, mucho de lo que era importante para mí había dejado de serlo. En medio del universo mis necesidades habían cambiado, disminuido. O, cuando menos, no eran ficticias y, por lo tanto, no tenía que luchar por ellas. Todo pasó a ser relativo, existiendo en un tiempo y un espacio de los que, ahora, formaba parte y era corresponsable.

La relatividad de un suceso depende

de la distancia desde la que se analiza

Me sentía cada vez mejor, aunque resignado a la soledad del vacío, cuando descubrí que no estaba solo. Estaba rodeado de millones de seres. No los podía ver pero sabía que estaban ahí. Intuí que todos eran humanos. De mi Tierra. De mi época y de todas las anteriores. ¿He muerto y esto es el más allá? No, contestaron. ¿Y vosotros? Tampoco. ¿Qué hago aquí?, insistí. Ser consciente de ti mismo y de los demás, contestaron. ¿Para qué?… Sin poder escuchar la respuesta, bruscamente, me puse en movimiento acelerando hacia la Tierra. En mi camino de regreso supe que no era el único que volvía a casa. Quise comunicarme con ellos y saber quiénes eran. No hubo respuesta.

Lo siguiente que recuerdo es despertarme en mi cama sobre las cinco de la madrugada. Estaba sudando y me sorprendió haber tenido un sueño tan vívido del que recordaba prácticamente todo. El pantalón del pijama lo tenía rasgado.

Este sueño, del que empiezo a dudar que realmente lo fuera, me ha llevado a interpretar posibles moralejas en relación con la crisis que sufrimos desde hace años. Les comento algunas:

  1. Todo lo que está sucediendo en esta crisis tiene explicación si se analizan las relaciones que hemos establecido entre todos los actores del mercado. La crisis ha puesto de manifiesto la cultura de relaciones egoístas en las que se basa nuestra sociedad y de la que todos hemos sido cómplices hasta que muchos han sido excluidos del sistema. ¿Qué valores han dominado estas relaciones? ¿Estamos dispuestos a cambiarlos?
  2. Todo lo que sucede dentro de las empresas se podría explicar si se analizaran las relaciones que se establecen entre todos los grupos existentes y entre todas las personas de cada grupo. ¿Se gestionan estas relaciones? ¿Cómo?
  3. Un cambio de valores es necesario y parece estar produciéndose. Como otras veces en la historia, se impone desde los ciudadanos. ¿Seremos capaces de implantar nuevos valores que beneficien a la mayoría? O, por el contrario, ¿vamos a “moverlo todo” para que el modelo se quede como está?
  4. Para eliminar las causas que nos han llevado a esta crisis, que beneficia a unos pocos, los nuevos valores deben modificar las relaciones existentes y evolucionar hacia modelos empresariales responsables. ¿Así lo creemos? ¿Cómo convencer a quienes podrían acelerar los cambios si, casi con seguridad, no se encuentran afectados?
  5. Estos modelos tendrán éxito si, al mismo tiempo, se modifican las relaciones sociales. Adoptando valores en los que las responsabilidades personales, sociales, políticas, económicas, tecnológicas y medioambientales sean verdaderas responsabilidades. Pues, al modificar una variable del ecosistema el resto de variables son modificadas o la primera vuelve a su estado inicial. ¿Sabríamos determinar las variables del ecosistema sobre las que actuar para tener éxito?

¿Hacia dónde vamos

y por qué camino?

  1. Muchos futuros son posibles y al que lleguemos depende de nuestras decisiones. Pero, igual de importante que llegar al futuro que deseamos es elegir el camino que vamos a recorrer. Las consecuencias de elegir uno u otro son diferentes. ¿Tendremos en cuenta el camino?
  2. Los cambios de paradigmas tendrán éxito si todos los afectados, en la medida de sus posibilidades, intervienen activamente en ellos. ¿Sabríamos gestionar el cambio? ¿De verdad se querría gestionar?

Para terminar, les pido disculpas por este escrito tan largo pero, como diría Blaise Pascal, no he tenido tiempo de hacerlo más corto.

Autor: abarrantes

Ingeniero Español, Francés, Europeo y DEA-Doctorado en TIC, mi vida profesional la vertebran tres conceptos inseparables: Creatividad, Innovación y Diseño. https://es.linkedin.com/in/%C3%A1ngel-barrantes-romero-8b741830

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